La actividad comenzó en la Escuela Martín Miguel de Güemes, donde alumnos de quinto grado y de otras instituciones se reunieron para escuchar a los uniformados. El objetivo central de estos encuentros es pedagógico y formativo. Según explicaron los miembros del regimiento, la intención es que «nuestros sucesores, nuestros chicos, se lleven estos valores».
Durante la charla, los Granaderos realizaron un recorrido histórico que captó la atención absoluta de los estudiantes: «Le explicamos un poquito de la vida de San Martín desde su nacimiento hasta todo su recorrido por España y su regreso a su país natal. La creación del regimiento, cómo hizo para disciplinar a sus granaderos, cómo se inspiró en la vestimenta que hoy llevamos con orgullo».


Para los organizadores, la presencia de los efectivos representa un honor que trasciende las fronteras locales. Iván Siara, integrante del Rotary Club, destacó la relevancia de las figuras presentes: el suboficial principal Carlos Andino, el cabo de primera músico Germán Martínez y el soldado voluntario Ezequiel Fernández.
Siara subrayó que estos hombres portan «el uniforme más emblemático, no de nuestro país, sino de nuestro subcontinente; en toda Sudamérica, el uniforme más reconocido, el más emblemático, el más respetado es el de los granaderos a caballo». Además, enfatizó que para la comunidad es un orgullo recibirlos, ya que «representan los valores sanmartinianos y fueron garantes custodios de la libertad del país desde sus inicios».
A diferencia del año anterior, donde las actividades estuvieron centradas exclusivamente en el ámbito escolar, este año la propuesta se expandió hacia toda la sociedad. Tras las charlas educativas, se llevó a cabo el arrio de la bandera en la plaza local, un momento de gran convocatoria popular que conmovió a los Granaderos: «Nos llenó de orgullo la cantidad de gente que nos acompañó en ese momento».

Esta visita marca la consolidación de un vínculo entre el Regimiento y Cañada de Gómez. Los efectivos destacaron la calidez de la recepción y la importancia de mantener vivo el legado del Padre de la Patria en el contacto cotidiano con la «buena gente» de la ciudad. Con la promesa de seguir transmitiendo la disciplina y el coraje de San Martín, los Granaderos reafirmaron su compromiso como custodios de la memoria histórica argentina.





