Nota completa en CDG24 Streaming con Antonela Nasello, especialista en sueño y el psiquiatra Leonardo Hess.
Dormirse mirando el celular, despertarse durante la madrugada, recurrir a una pastilla sin indicación médica o intentar recuperar durante la siesta las horas que no se durmieron por la noche son situaciones frecuentes alrededor del sueño.
La psiquiatra Antonela Nasello, especialista en sueño, abordó estos temas durante una entrevista en «Un Buen Día» por CDG24 Streaming, junto al psiquiatra Leonardo Hess, y explicó que detrás de las dificultades para dormir pueden existir diferentes causas y trastornos que requieren ser identificados.
“El insomnio es uno, no es que insomnio es todo. Están los trastornos del ritmo circadiano, las apneas del sueño”, explicó Nasello.
Entre estos últimos mencionó las apneas, episodios durante los cuales la persona deja de respirar mientras duerme. Según detalló, pueden estar acompañadas por síntomas como dolor de cabeza al despertar, mareos, sequedad bucal, sensación de no haber descansado y cansancio durante el día.
Otro de los factores abordados fue el estrés y la denominada rumiación mental, cuando al momento de acostarse aparecen pensamientos, preocupaciones y situaciones pendientes. “Todo lo que no gestiono durante el día, aparece durante la noche”, resumió Nasello.
La especialista explicó que una alternativa es generar durante el día espacios para reconocer y procesar emociones y preocupaciones, evitando que todo quede concentrado en el momento de acostarse.
Para quienes comienzan a repasar mentalmente las tareas del día siguiente, recomendó estrategias simples como armar una agenda o anotar los pendientes antes de ir a dormir. También mencionó técnicas como la relajación muscular progresiva, aunque aclaró que las herramientas deben adaptarse a cada persona.
Durante la entrevista también se planteó una práctica habitual: despertarse durante la madrugada y utilizar el teléfono hasta volver a sentir sueño. “Está bien claro que no, no te relajás, lo peor que podés hacer”, respondió Nasello.
La especialista explicó que el inconveniente no pasa únicamente por la luminosidad o la luz azul de la pantalla, sino también por el estímulo que genera el contenido y el desplazamiento constante por redes sociales, que puede aumentar la ansiedad y dificultar nuevamente el sueño.
Nasello destacó que la terapia cognitivo conductual específica para el insomnio constituye la primera línea de intervención. “Primera línea significa la primera intervención que vas a tener que tener para el insomnio, no el psicofármaco”, señaló.
La especialista explicó que este abordaje ofrece diferentes estrategias para modificar pensamientos y conductas vinculadas con el sueño y debe ser realizado por profesionales formados en la materia.
Nasello explicó que durante una noche normal el cerebro atraviesa sucesivamente diferentes ciclos de sueño REM y no REM.
Durante el sueño profundo se producen procesos vinculados con la recuperación física y la consolidación de determinados tipos de memoria. En el sueño REM, en tanto, tienen lugar los sueños y procesos relacionados con aspectos emocionales.
La especialista señaló que una mala noche aislada puede ser tolerada por el organismo, pero marcó una diferencia cuando los despertares o las dificultades para dormir se vuelven recurrentes.
“Ya está, te despertaste a las 3 de la mañana, intentaste dormir 10 minutos, no te quedaste dormido, bueno, te levantás, empezás a hacer algo. Pero es un solo día, tu cuerpo está preparado para tolerar”, explicó.
En cambio, sostuvo que si ocurre frecuentemente es necesario realizar una consulta para evaluar las posibles causas.
La actividad física también apareció como uno de los hábitos que pueden favorecer el descanso. “Hacer ejercicio mejora muchísimo el sueño”, afirmó Nasello, aunque señaló que es importante encontrar una actividad que resulte adecuada y agradable para cada persona.
Caminar, correr, realizar ejercicios de fuerza u otras prácticas pueden formar parte de la rutina, no solamente por sus efectos físicos sino también como espacios para procesar las situaciones cotidianas.
Los dispositivos que registran las horas y fases del sueño también fueron analizados durante la entrevista. Nasello explicó que relojes y anillos inteligentes realizan mediciones indirectas a partir de variables como movimientos corporales, temperatura y frecuencia cardíaca.
Sin embargo, aclaró que estos registros no equivalen a una polisomnografía y remarcó que la información obtenida resulta útil cuando se utiliza para analizar hábitos y tomar decisiones, en lugar de limitarse a observar las estadísticas.
Para Nasello, una siesta breve puede tener efectos reparadores. Indicó que, en condiciones normales, entre 10 y 20 minutos puede resultar suficiente.
También mencionó la posibilidad de completar un ciclo más extenso, de aproximadamente 90 minutos, pero diferenció estas situaciones de aquellas personas que duermen varias horas durante el día para compensar un insomnio crónico.
En estos últimos casos, señaló, la siesta no debería utilizarse para reemplazar sistemáticamente el descanso que no se consigue durante la noche.
Otro de los puntos centrales fue el consumo de medicamentos para dormir sin prescripción, como tomar un psicofármaco indicado originalmente para otra persona.
Ante esa posibilidad, Leonardo Hess y Antonela Nasello remarcaron la necesidad de realizar una consulta profesional.
Nasello explicó que los trastornos del sueño pueden aparecer asociados con diferentes cuadros, entre ellos depresión, ansiedad, estrés postraumático, dolor crónico o trastorno bipolar. Por eso, antes de indicar una medicación es necesario determinar qué está provocando la dificultad para dormir.
En caso de utilizar un psicofármaco, sostuvo que debe existir prescripción y seguimiento médico, tanto para evaluar la dosis y el medicamento indicado como para evitar problemas de dependencia.
Finalmente, Nasello se refirió a los avances tecnológicos aplicados al diagnóstico y seguimiento de los trastornos del sueño.
Además de relojes y anillos, mencionó nuevos dispositivos inalámbricos y equipos que permiten realizar determinados estudios con menos elementos conectados al paciente. También señaló que algunas instituciones ofrecen equipos para realizar registros desde el propio domicilio.
La especialista indicó además que ya existen desarrollos que incorporan inteligencia artificial para analizar las diferentes fases del sueño y dispositivos experimentales capaces de generar estímulos ante determinados patrones.
Pese a los avances tecnológicos, el eje de la entrevista estuvo puesto en identificar cuándo una mala noche deja de ser un episodio aislado: si las dificultades para conciliar o mantener el sueño se vuelven frecuentes y afectan la vida cotidiana, la recomendación es realizar una consulta profesional.





