El uso constante de los dispositivos móviles por parte de los jóvenes se ha convertido en un tema recurrente de debate en las mesas familiares. El médico psiquiatra y psicoterapeuta Lucas Raspall, en diálogo con el programa «Un buen día», analizó las problemáticas que enfrentan las familias frente al avance tecnológico y la responsabilidad ineludible de los padres en la crianza digital.
Una de las mayores preocupaciones planteadas por Raspall es la calidad del contenido que consumen los niños y adolescentes. El especialista acuñó el término «chatarra digital» para describir aplicaciones que, aunque entretenidas, están diseñadas específicamente para generar adicción. Comparó este consumo con las «papitas» o comida ultraprocesada: son productos «llenos de octógonos» que los chicos consumen durante seis o siete horas diarias.
Esta sobreexposición, sumada al uso inadecuado de herramientas como la Inteligencia Artificial (Chat GPT), está derivando en lo que Raspall denomina «pereza cognitiva». Al utilizar la tecnología como un «atajo» para cumplir tareas sin atravesar el proceso de pensamiento, los jóvenes corren el riesgo de que su propia inteligencia se atrofie por falta de ejercicio crítico. Asimismo, alertó sobre el fenómeno del «brainrot» (cerebro podrido), vinculado al consumo infinito de videos cortos que mantienen a los usuarios «horas ahí pudriéndoles el cerebro».
Desafíos para los padres: de la queja a la supervisión activa
Raspall fue enfático al señalar que las familias deben salir de la queja pasiva sobre las pantallas para pasar al conocimiento y la acción. «No podemos siempre estar esperando que alguien haga por nosotros… el teléfono lo comprás vos, internet la pagás vos», sentenció, remarcando que la seguridad de los hijos depende de que los adultos conozcan qué sucede en el mundo digital.
El psiquiatra mencionó riesgos específicos en plataformas populares como Roblox, que más allá de sus aspectos lúdicos, es investigada por organismos internacionales debido a la presencia de groomers y riesgos de acoso. El desafío para los padres es cerrar la brecha de conocimiento; aplicaciones como Omegle, a menudo desconocidas para los adultos, son moneda corriente para los menores, lo que los deja en una situación de vulnerabilidad si no existe supervisión.
El trabajo con el Ministerio de Educación: hacia una normativa uniforme
Raspall también brindó detalles del trabajo conjunto que realiza con el Ministerio de Educación de la provincia para implementar un Programa de Educación Digital Integral en las 5.500 escuelas de la provincia de Santa Fe. La iniciativa busca establecer una regulación uniforme para el próximo ciclo lectivo, quitándole a los directivos la carga individual de decidir sobre el uso de celulares.
La normativa se centrará en la prohibición del uso recreativo de los dispositivos en el ámbito escolar. Sin embargo, se mantendrá una excepción fundamental: el uso pedagógico liderado por el docente, permitiendo el empleo de celulares para investigación o trabajo con inteligencia artificial bajo supervisión. El objetivo es que los alumnos no tengan el dispositivo a mano durante la jornada, utilizando métodos como lockers o gabinetes, para recuperar el clima de aprendizaje y el bienestar escolar.
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