ADOLESCENCIA

El rol del adulto en crisis: especialista advierte sobre la soledad de los jóvenes y la falta de límites

La licenciada en orientación familiar Yanina Cossime reflexionó sobre los hechos de violencia en San Cristóbal y destacó la importancia de que los padres retomen su lugar como referentes frente a la "naturalización" de la agresión y el impacto de las pantallas.

En una profunda entrevista brindada en el programa «Un buen día, por CDG24 Radio, la licenciada en orientación familiar y especialista en bullying, Yanina Cossime, analizó la alarmante situación de violencia que atraviesa la juventud, tomando como punto de partida los recientes hechos ocurridos en la localidad de San Cristóbal. Durante el diálogo, la profesional advirtió sobre un fenómeno de «naturalización de la violencia por parte de los adultos», señalando que muchas veces se minimizan situaciones graves bajo la excusa de que son conductas propias de la edad.

El desdibujamiento del rol adulto

Uno de los ejes centrales de su discurso fue la renuncia de los padres y tutores a su función de guías y protectores. Cossime asocia este comportamiento con una sociedad obsesionada con la juventud, lo que ella denomina el «síndrome de Peter Pan». Al respecto, la licenciada fue categórica:

«Lamentablemente vivimos en una sociedad en donde ya hace un tiempo largo atrás se va desdibujando el rol de los adultos. Entonces, ¿por qué? Porque se nos vende que hay que ser joven, la mejor etapa de la vida es la juventud, la adolescencia. Tenemos el síndrome de Peter Pan, ¿no? De querer ser siempre jóvenes. Nos comportamos de esa manera y no nos estamos dando cuenta que no estamos cumpliendo con un pacto que es con las próximas generaciones, de ser referentes, de protegerlos, de darles contención, de establecer límites y normas, cumplirlas y hacerlas cumplir… Nadie quiere jugar a eso».

Asimismo, alertó sobre la «adultización» prematura de los chicos, especialmente en el paso al nivel secundario, momento en que muchas familias se retiran del acompañamiento escolar bajo la falsa premisa de que ya son autónomos. «Sí, está grande, pero no se puede arreglar solo. Sigue siendo un niño, su cerebro no está desarrollado, necesita contención», enfatizó.

El miedo a poner límites

Otro punto crítico abordado fue la incapacidad de los padres para sostener un «no» por temor al conflicto o al rechazo de sus hijos. Para Cossime, establecer límites no es un acto de autoritarismo, sino una obligación de cuidado derivada del hecho de que los jóvenes aún no tienen su capacidad biológica de decisión totalmente desarrollada.

«No estamos cumpliendo con nuestra obligación porque, a ver, los niños son sujetos de derecho, tienen derechos, ¿no? Nosotros los tutelamos, pero los padres tenemos la obligación de ver, de educarlos, de cuidarlos, de protegerlos. No estamos cumpliendo con nuestro obligación. Si se enoja, digamos, porque yo estoy haciendo mi trabajo como papá, como mamá, es un gaje del oficio, porque mi trabajo es educarlo, es formarlo y es protegerlo».

La especialista explicó que si el adolescente tuviera la capacidad neurológica para tomar decisiones adultas, no necesitaría la tutela de un mayor. Por lo tanto, el adulto debe ser quien aporte la reflexión y la toma de decisiones para cuidarlo.

Pantallas, TikTok y la falta de mirada

Sobre el consumo de tecnología, Cossime advirtió que los niños carecen de herramientas para distinguir lo real de lo ficticio o lo bueno de lo malo en plataformas como TikTok. En este sentido, cuestionó la ausencia de supervisión sobre los contenidos violentos que consumen los jóvenes.

«Ellos no tienen la capacidad de distinguir. Entonces, ¿dónde está la mirada? Ahí tenemos que hacer la reflexión. Si no pueden distinguir eso, no pueden tomar decisiones sobre todas las cosas. Para eso estamos los adultos. ¿Dónde está la mirada adulta que los ayude a reflexionar sobre eso? Porque la idea es que nosotros estemos presentes y no es que no vean nada… ¿Dónde estamos los grandes perdiendo el tiempo entre comillas? Porque hay gente que esto lo considera pérdida de tiempo, por eso no se ocupa, para ayudarlos a reflexionar y que aprendan».

El caso de San Cristóbal: señales ninguneadas

Al referirse específicamente al caso del menor de San Cristóbal, la licenciada opinó que el joven se encontraba en una situación de profunda soledad y que sus pedidos de ayuda no fueron escuchados a tiempo.

«Este chico ha quedado muy solo. Este chico ha estado muy solo, consumiendo basura en internet, cada vez más aislado y alimentando y retroalimentando su sensación de no encajar, de ser un bicho raro, de no tener que existir. Y él dio un aviso, se cortaba, lo llevan a terapia, dio otro aviso, ‘Los voy a matar a todos.’ Y ningunearon lo que dijo, ¿no? No era importante».

Finalmente, Cossime hizo un llamado a la educación emocional para brindar herramientas a los chicos que les permitan identificar sentimientos como la frustración, el enojo o la tristeza y ponerlos en palabras en lugar de manifestarlos a través de la violencia. Su mensaje final fue un pedido de «acción positiva» para que cada adulto asuma su responsabilidad de estar presente y atento a las pequeñas señales antes de que se alcancen límites extremos.

Nota completa:

Más noticias