El reconocido periodista, investigador y diputado provincial, Carlos del Frade, pasó por los micrófonos de «Un Buen Día» para dialogar sobre su más reciente obra, «50 años después». Este evento será el martes 31 a las 20 hs en la Biblioteca Popular Pablo Pizzurno con entrada libre y gratuita.
El libro, que ya fue presentado con gran éxito en Rosario y Santa Fe, es el resultado de 30 años de investigación periodística sobre el terrorismo de Estado en clave didáctica. Del Frade explicó que la obra busca responder a las preguntas fundamentales del golpe —el qué, quiénes, cómo, cuándo, dónde y por qué— con el objetivo de que sea trabajado en las escuelas mediante información directa y documentada.
Para el diputado, lo ocurrido en 1976 no es un capítulo cerrado. El autor hace especial hincapié en los «titiriteros del golpe», refiriéndose a los grupos del poder económico que fueron los verdaderos ganadores de aquella etapa y que, según su análisis, siguen siéndolo en 2026. «No hay nada más renovado que el pasado», afirmó Del Frade, subrayando que las impunidades de ayer alimentan las violencias de hoy.
Uno de los puntos más álgidos de la entrevista fue la conexión que Del Frade estableció entre la herencia de la dictadura y el actual negocio de las armas. El diputado vinculó el reciente hecho de violencia en San Cristóbal, donde un menor disparó a otro en una escuela, con la facilidad para acceder a armamento en cualquier punto de la provincia.
Investigación insuficiente: Aunque el Ministerio Público de la Acusación creó una oficina específica, los resultados no son satisfactorios y el negocio sigue «invicto» en las altas esferas.
Corrupción estatal: Denunció que existen «nichos corruptos» en las fuerzas armadas y de seguridad que nutren a las bandas narcopoliciales.
Origen del armamento: Se han descubierto arsenales con armas de producción sofisticada provenientes de Estados Unidos y Alemania, lo que demuestra la complejidad de este mercado ilegal.
Del Frade recordó que esta matriz delictiva tiene raíces históricas, mencionando que en abril de 1978, Galtieri habilitó el primer gran cargamento de cocaína en el puerto de Rosario, marcando el inicio de un desarrollo criminal que persiste hasta la actualidad.
Al ser consultado sobre las tendencias negacionistas actuales, el legislador fue contundente: «Eran 30.000». Citó documentos desclasificados por Estados Unidos en 2006 que ya contabilizaban casi 30.000 víctimas para el año 1978. Además, señaló la desproporción de la represión, indicando que, frente a unas 3.000 personas alzadas en armas, la dictadura desplegó una estructura represiva que involucró a cerca de 80.000 personas, de las cuales solo una mínima fracción ha sido juzgada.





