El jueves 8 a las 20:00 hs, un grupo de comerciantes y vecinos se concentró en la Plaza de las Colectividades para manifestar su profundo malestar ante la ola de delitos. Bajo un sentimiento común de desprotección, los presentes compartieron testimonios que reflejan una realidad crítica: denuncias que no prosperan, delincuentes identificados que permanecen libres y un sistema judicial que parece llegar tarde.
«Nos convoca la impotencia de sentir que estamos indefensos», expresó una de las asistentes, quien relató haber sufrido un robo en su lugar de trabajo, el Hospital San José, pese a contar con medidas de seguridad. Los testimonios se multiplicaron durante la jornada, exponiendo casos de gran violencia y audacia delictiva. Una vecina de 58 años relató cómo le arrebataron la cartera en la puerta de su casa al llegar de trabajar; a pesar de haber proporcionado a la policía la foto y la dirección del delincuente, la respuesta oficial fue que debían esperar a la fiscalía.
Según los testimonios, se han registrado al menos seis hechos delictivos en casi 30 horas, incluyendo una golpiza a una pareja de adultos mayores. Los comerciantes denunciaron también robos reiterados en locales ubicados en Belgrano y Rivadavia, donde, a pesar de aportar grabaciones de cámaras de seguridad, no han tenido noticias de la policía.
Durante la movilización, los vecinos exigieron la presencia de autoridades municipales, fiscales y jefes policiales. «Queremos que alguien se haga cargo», reclamaron, señalando además una falla estructural en el sistema: la existencia de un solo fiscal para todo el Departamento Iriondo, lo que paralizaría el accionar policial por falta de órdenes de allanamiento o detención.
Una de las jóvenes presentes relató cómo logró recuperar su motocicleta robada por sus propios medios y gracias a la solidaridad de la gente, tras notar que la policía no avanzaba en la investigación. «Es lamentable, pero la única manera de obtener justicia es luchar por tus propios medios, aunque expongas tu vida».
La jornada cerró con un pedido urgente de seguridad y el temor latente de que la ciudad pierda la tranquilidad que alguna vez la caracterizó, asemejándose a las situaciones de violencia que se viven en Rosario o Buenos Aires.





