El reconocido actor y dramaturgo pasó por los micrófonos del programa Un buen día por CDG24 Streaming en la antesala de su presentación en Cañada de Gómez con la obra «Un hombre solo es demasiado para un hombre solo». En la entrevista, repasó los detalles de su ópera prima como autor teatral, reflexionó sobre las vivencias del amor en la madurez y compartió su mirada crítica sobre el presente de la televisión y el cine argentino.
— Volvés a Cañada de Gómez este próximo 1° de octubre para presentarte en la Biblioteca Rivadavia. ¿Qué vínculo tenés con la ciudad y qué te genera regresar?
— Gustavo Garzón: Yo hago todo lo posible por ir a Cañada porque le tomé un cariño a ese lugar que no te podría explicar bien por qué, porque no lo sé. Caminar por ahí, pegado a las vías del tren, me da una cosa que me gusta de la ciudad. Fui a dar clases de teatro, fui a actuar y hasta de campamento con mis hijos. Tengo un cariño especial por Cañada; no es por hacer demagogia, pero lo siento de verdad. Y ahora, gracias a esta obra, llego tal vez con lo más importante que creo que hice en mi vida arriba de un escenario, al menos lo que más me interpela y lo que más me conmueve.
— Fuerte declaración decir que es una de las mejores cosas que hiciste en tu vida. ¿Qué tiene de especial esta obra para vos?
— G. G.: Varias cosas. Primero, que es la primera obra de teatro que escribo yo. Anteriormente he adaptado cuentos de Fontanarrosa para llevar al teatro, pero una obra que empiece y termine escrita por mí enteramente es la primera. Ya escribí cinco películas y para televisión, pero a escribir teatro no me le animaba. Estoy muy satisfecho con el resultado. Es una obra que tiene mucho de mí, de mi experiencia en la vida y, sobre todo, de mi experiencia en el amor. Habla de amor, algo de lo que nunca había hablado como autor. Siempre hablé de mis hijos, hablé de mi trabajo y en otra obra hablé de la enfermedad que tuve, pero nunca del amor, que es el tema esencial de la humanidad y del universo. La obra trata básicamente de un hombre que se enamora por primera vez en su vida a los 70 años.
— ¿Y cuánto moviliza eso a los 70 años no?
— G. G.: Eso es una bomba a cualquiera; a cualquier edad que te cae el amor es una bomba. Pero a los 70 años, cuando uno cree que ya no le va a ocurrir, como le pasa a este personaje llamado Joaquín V. González, lo encuentra en una situación bastante particular. Está jubilado, aburrido, y con su mujer tiene una relación rutinaria de 40 años de matrimonio, una buena compañera pero donde ya falta alegría en el vínculo. Es un escritor bloqueado que no puede escribir, y de golpe le aparece el amor, la vida se le enciende y parece que toda su felicidad depende de una persona. Después tiene que tomar la decisión de si sigue con su mujer o si la deja, con los pros y los contras que encuentra a la hora de decidir. Por todas esas razones creo que es lo más importante que me pasó arriba de un escenario. Es una obra muy intimista, confesional y hecha muy a mi medida, evitando lo que me sale mal como actor.
— Estás acompañado en escena por Victoria Valdomir y tengo entendido que interpreta tres personales.
— G. G.: Si, y uno mejor que el otro. Victoria es una genia muy reconocida en el teatro independiente porteño, una enorme actriz que se luce mucho más que yo y tiene una voz extraordinaria. La obra la dirigió Julia Morgado, la hija del guitarrista Esteban Morgado, quien le dio toda la teatralidad, el ritmo, la música, la dinámica y las imágenes a la propuesta.
— La obra lleva varios meses en cartelera. ¿Cómo viene siendo la respuesta del público en Buenos Aires y en las giras?
— G. G.: Estuvimos seis meses en Capital en un teatro intimista, porque es una obra que pide teatros pequeños y se la disfruta más en salas chicas. La sala tiene 80 localidades, pero en una ciudad donde hay 500 obras en cartelera, lograr estar seis meses con una producción independiente a pulmón nos llena de satisfacciones. También la llevamos de gira a provincias como Chaco y Formosa con una respuesta hermosa. La obra tiene una primera lectura muy accesible, casi de teleteatro sobre una historia de amor, y después un desarrollo más profundo, de la parte de hombre analizado y complicado que soy yo.
— Con una vasta trayectoria en televisión, cine y teatro, ¿cómo ves hoy la industria nacional de televisión?
— G. G.: No la veo porque no está; se extinguió. Es muy triste pero es la realidad: no hay un solo actor actuando en la televisión abierta hoy. La televisión es un negocio privado que vive de los anunciantes y perdió el encendido que tenía cuando aparecieron las series. Por su parte, la TV Pública tampoco convoca ficciones. Respecto al cine argentino, el gobierno actual se encargó de descabezarlo de un día para el otro: pasamos de filmar 150 películas por año a apenas cinco o seis con suerte. Quedan solo algunas series, pero hay 20.000 actores para cuatro o cinco producciones. Para quedar seleccionado tenés que tener mucha suerte o ser muy genial; como yo no tengo tanta suerte ni soy tan genial, me dedico al teatro.
— Frente a este panorama, pareciera que el teatro va a seguir siendo un espacio de resistencia que no va a desaparecer jamás…
— G. G.: El actor artista nunca se fue del teatro porque es su lugar esencial y natural. El actor nació con el teatro y el teatro nació con el actor, así que nunca va a morir. Mucho menos ahora, donde la invasión de la tecnología, los teléfonos, las pantallas y la inteligencia artificial hace indispensable el encuentro presencial. El teatro está más vivo que nunca porque la gente necesita un lugar de encuentro presencial y emocional que no se logra a través de las pantallas. A mí me encanta terminar la función, abrazarme con la gente y escuchar lo que tienen para decirme; eso me hace bien y me nutre.
— Bueno en la sala de la Biblioteca Rivadavia vas a poder disfrutar de esa intimidad.
— G. G.: Esta obra vibra mejor en un espacio chico. Obviamente a todos nos importa el resultado económico, pero yo creo que algo lindo en la sala adecuada es mucho mejor. En este caso, prefiero perder unos pesos y ganar en el amor y el respeto de la gente. Además, Guillermo Tacari, nuestro productor allá, es un fenómeno que labura muy seriamente y la gente lo sigue.
— Renovamos la invitación para el próximo jueves 1° de octubre a las 21 horas en la Biblioteca Rivadavia. ¿Qué mensaje le dejás a los vecinos de Cañada de Gómez?
— G. G.: Si con todo lo que dije no los convencí, ya no tengo más palabras. La obra es hermosa. Vengan, amigos de Cañada, va a ser un placer reencontrarme con ustedes después de varios años. Cañada es una ciudad muy bonita, cálida y acogedora. Además tiene algo muy especial, como ese encuentro de cine que hacen los estudiantes secundarios filmando en las calles, que me parece una cosa extraordinaria. Va a ser un placer reencontrarme con la gente de Cañada. Y quiero volver a caminar por esa calle pegada a la vía del tren.Ficha de la función y entradas
- Obra: Un hombre solo es demasiado para un hombre solo.
- Fecha y hora: Jueves 1° de octubre a las 21:00 hs.
- Lugar: Sala de la Biblioteca Rivadavia, Cañada de Gómez.
- Entradas: Disponibles en Kiosco Nando (Rivadavia y Moreno).





