CAÑADENSE EN ABU DABI

El relato de una cañadense que vive el conflicto en Medio Oriente desde Emiratos Árabes

Giana Cantarini, cañadense que actualmente radica en Abu Dabi, brindó detalles sobre cómo es la vida cotidiana en un país que, aunque ajeno al conflicto directo entre Irán, Estados Unidos e Israel, se encuentra en el centro de la escena bélica por albergar bases militares estratégicas.

El pasado fin de semana, la escalada del conflicto bélico en Medio Oriente puso en alerta al mundo entero. En este contexto, Giana Cantarini, una joven cañadense que vive en Emiratos Árabes Unidos, junto a su marido, relató en primera persona el clima de tensión y la asombrosa normalidad con la que se intenta convivir bajo la amenaza de ataques externos.

Aunque Emiratos Árabes se mantiene en una posición neutral para evitar escalar el conflicto, la presencia de bases militares de Estados Unidos en su territorio lo ha convertido en blanco de ataques. Según explicó Giana, las fuerzas iraníes atacan estos puntos estratégicos, lo que obliga al país a activar constantemente sus sistemas de defensa. «Los primeros dos o tres días hubo más de 400 drones y más de 160 misiles. Entre ayer y hoy bajó a unos 130 drones y 125 misiles. Las alarmas suenan de acuerdo a tu posición geográfica; si el misil no viene hacia tu área, no te suena». 

«Acá lo que sirve es la estabilidad logística para que las funciones económicas sigan. El petróleo representa solo el 22% del ingreso, las principales actividades económicas se enfocan en la inversión internacional estratégica, la banca corporativa, el desarrollo como centro Fintech global y el turismo, dado esto es que el Estado prioriza la seguridad para no espantar las inversiones y el flujo financiero.  

La vida en Abu Dabi hoy está marcada por alertas telefónicas que instan a la población a alejarse de las ventanas y buscar refugio ante la llegada de drones y misiles. Giana describió el sofisticado sistema de defensa local, denominado múltiples capas, muy similar al de Israel, diseñado para interceptar proyectiles de corto, mediano y largo alcance.

«Se han confirmado tres muertos, uno de ellos por el impacto de esquirlas. Las intercepciones ocurren a kilómetros de altura, pero el estruendo es tan fuerte que hace vibrar las ventanas», relató. Los ruidos de los jets cazando drones son parte del nuevo paisaje sonoro de la ciudad.

Uno de los puntos más llamativos del testimonio fue la sensación de vivir en dos realidades paralelas. Giana describió como paradójico el hecho de mantener su rutina mientras afuera estalla la guerra: «No puedo estar en el gimnasio haciendo ejercicio mientras hay un conflicto bélico afuera. El gobierno nos pide que sigamos con nuestra vida normal; mi pareja trabaja desde casa y yo sigo con mis actividades hasta que suena la alerta».

Incluso frente a la desinformación y las fake news que circulan en redes, destacó la rigurosidad de las leyes locales: la difusión de noticias no oficiales está penada por ley para evitar el pánico. «Los argentinos que hace poco estamos acá estamos en alerta, pero los que llevan 15 años están en un estado de ‘chilling’ total, yendo a buscar su café sin problemas», añadió sobre la adaptación cultural al riesgo.

Consultada sobre las restricciones culturales y religiosas, especialmente para las mujeres, Giana desmitificó varios prejuicios. Explicó que, al ser un país con un 90% de población extranjera , las normas se han flexibilizado para atraer talento internacional.

«Yo no tengo que usar velo, soy libre. Puedo salir a correr en short y top a las diez de la noche y nadie me dice nada», afirmó. Sin embargo, aclaró que para obtener la visa tuvo que casarse, ya que el país no reconoce la unión convivencial, aunque una vez dentro, la convivencia y el respeto por otras religiones son la norma, siempre que se practiquen en el ámbito privado.

Finalmente, la cañadense dio detalles sobre la economía doméstica en Abu Dabi. El sistema de alquileres es particular: se negocia un contrato anual que puede pagarse en uno o varios cheques; a menor cantidad de cheques, mayor capacidad de negociación del precio.

En cuanto a los salarios, existe una brecha amplia dependiendo de la calificación del trabajo, con sueldos que pueden variar desde los 2.000 hasta los 20.000 dirhams (AED). Aunque el salario mínimo para locales es de 5.000 AED (unos 1.300 dólares), esta ley no siempre aplica de la misma forma para los expatriados, aunque las empresas están obligadas por ley a proveer visa y seguro médico a sus empleados.

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