En una reciente intervención en el programa «Un Buen Día», el psiquiatra y médico legista Leonardo Hess aportó una mirada científica y forense al debate sobre la baja de la edad de imputabilidad en Argentina. El especialista planteó que la discusión no debe limitarse a un número, sino que debe considerar el desarrollo cognitivo y el contexto social de los menores.
Hess explicó que, desde una perspectiva neurocientífica, el cerebro humano completa su desarrollo alrededor de los 18, 20 o 21 años. Durante este proceso, ocurren tres grandes «podas neuronales» (al nacer, a los 7-8 años y cerca de los 16) que otorgan la madurez anatómica y funcional necesaria para el juicio crítico.
Bajo este fundamento, el profesional puso en duda si un niño de 12 o 14 años posee la madurez biológica suficiente para comprender cabalmente la magnitud de sus actos, aunque reconoció que en la realidad muchos menores manejan armas y cometen delitos con conocimiento de lo que hacen.
Evaluar la capacidad de comprensión, no solo la edad
Para el médico legista, la función de los auxiliares de justicia es determinar si la persona, al momento del hecho, comprende la criminalidad del acto y puede dirigir sus acciones. Según Hess, el enfoque debería desplazarse de un número fijo hacia una evaluación integral del caso:
• Capacidad de planificación: ¿El menor pudo planificar el delito?.
• Manejo de medios: ¿Conoce cómo se utiliza el arma empleada?.
• Conducta post-delito: ¿Qué hizo el menor después de cometer el hecho?.
El especialista subrayó que «no debería ser una cuestión de edad, sino de qué tipo de tratamiento se le va a dar» al menor, ya sea jurídico o social, para determinar si requiere supervisión o puede estar libre.
El contexto: Estrés, vulnerabilidad y falta de herramientas
La entrevista también profundizó en el entorno de los menores que delinquen. Hess señaló que vivir en contextos de extrema vulnerabilidad y violencia genera estrés crónico, lo cual produce alteraciones en el neurodesarrollo. «Hay chicos que hoy tienen 12, 14, 16 años y lo único que supieron hacer toda la vida fue sobrevivir», se reflexionó durante la charla.
Asimismo, advirtió sobre la falta de un plan de rehabilitación real. Hess criticó que, a menudo, la baja de la edad se discute «para la tribuna», pero sin ofrecer oportunidades genuinas de reinserción o educación. Remarcó que muchas familias, incluso en localidades como Cañada de Gómez, piden ayuda a la comunidad porque no encuentran herramientas para contener a sus hijos ante problemas de adicciones y conducta.
Hacia un abordaje integral
Hess concluyó que, si bien quien comete un delito debe responder por él, el sistema actual falla al no ofrecer un régimen especial efectivo que trabaje sobre la educación, la alimentación y los valores antes de que el joven llegue a instancias penales críticas. «Si no se aborda todo en conjunto, lo de la edad de imputabilidad termina siendo un mero número», sentenció el profesional.
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