El pasado 29 de septiembre, en la ciudad de Santa Fe, Alejo “Pepei” Urquía Nievas obtuvo el primer puesto en las pruebas de 25 metros Crol y 25 metros Espalda dentro de la disciplina de Natación Adaptada de los Juegos Santa Fe en Movimiento. Representando a la Escuela Normal N.º 33 y a la Escuela Especial N.º 2100, el joven deportista ratificó el fruto de meses de preparación constante
Este logro le permite mantener la expectativa de clasificar a los Juegos Evita —donde el año anterior logró el segundo puesto provincial en crol—, aunque se encuentra a la espera de la confirmación del ranking definitivo debido a la reducción de cupos. Mientras tanto, el horizonte de Pepei apunta a su próximo gran desafío: en noviembre viajará a la ciudad de Córdoba para disputar por primera vez un Torneo Nacional de Natación Adaptada, organizado por la Federación Argentina de Deportes para Atletas con Síndrome de Down (FADASD)
«Nosotros todavía no lo pudimos ver en ninguna competencia en vivo y en directo, presencial. Así que a Córdoba sí vamos a ir a acompañarlo”, compartió entusiasmado su papá, Jesús Urquía
La relación de Alejo con la natación no nació con fines competitivos, sino por razones estrictamente de salud. Por recomendación de su pediatra para combatir la acumulación de mucosidad habitual en niños con síndrome de Down, Pepei comenzó a hacer ejercicios en el agua cuando tenía apenas dos años.
Su padre, Jesús Urquía recuerda cómo fueron esos primeros pasos en la pileta, “él se entrena desde que tenía 2 años porque los chicos con síndrome de Down generalmente tienen mucho moquito y su pediatra nos recomendó que arranque con natación. Su mamá se tiraba a la pileta y hacían ejercicios juntos con la profe María Laura, que gentilmente nos dejó arrancar aunque la edad límite era más grande. Eso hizo que no tenga miedo y que le guste tanto nadar”.
Actualmente, Alejo entrena los lunes y viernes por la tarde en el Club Norte bajo la guía de la misma entrenadora, sumado al acompañamiento de los profesores de educación física Betiana Tossi y Hugo Bersano.
“Le damos muchísima importancia a que él haga deporte porque entendemos que el deporte es salud y es una bandera de los valores que queremos para él y para su hermano mayor, Agustín”, explicó Jesús. Además de la natación, Alejo entrena básquetbol en el Club Norte y forma parte del equipo Litoral Unido, representando a Santa Fe y Entre Ríos.
Sobre el espíritu competitivo de su hijo, Jesús remarca, “competir es algo lindo que genera estímulo y ganas de mejorar. Él está muy feliz por haber podido participar y ganar, que era su objetivo personal, ni siquiera el de la familia”.
Sin embargo, el triunfo más valioso para sus padres ha sido ver crecer su propia autonomía. A sus 15 años, Pepei ya ha viajado a torneos en Rosario, Santa Fe y Mar del Plata sin la compañía presencial de sus padres, desenvolviéndose junto a sus profesores y compañeros. “Que lo lleve a viajar y a moverse con su equipo es muy importante porque lo ayuda en el desarrollo de la vida misma, el saber que él no depende de papá, de mamá ni de su hermano. Saber que con sus herramientas puede afrontarlo a uno como papá nos deja súper tranquilos de que está por el buen camino”, destacó Urquía.
El camino recorrido por Pepei es el resultado del esfuerzo coordinado de un gran grupo de personas. Como enfatiza Jesús, las metas alcanzadas no son logro exclusivo del hogar, sino del trabajo conjunto con familiares, tíos, abuelos, amigos y un equipo de profesionales en estimulación temprana, fonoaudiología, psicología y acompañamiento escolar.
“Esos logros no llegan solamente por papá, mamá y hermano, llegan porque hay amigos, familiares, abuelos, tíos y profesionales trabajando con él desde muy chico, porque todos luchan con la camiseta de Alejo para su independencia y para que tenga todas las herramientas para llevar una vida plena. Estamos más que agradecidos hacia todos los que hacen que hoy Alejo sea más Alejo que nunca”, concluyó su papá.





