CLIMA Y CONTRASTES

A la espera de «El Niño»: Previsiones meteorológicas para el próximo semestre

La ingeniera agrónoma María José Dickie señaló que mayo, junio y julio podrían tener temperaturas medias superiores a lo habitual, aunque con ingresos de aire frío y heladas intensas.

En una semana marcada por cambios bruscos de temperatura e inestabilidad, la ingeniera agrónoma y especialista en agro-climatología, María José Dickie, en comunicación telefónica en “Un Buen Día” por CDG24 Radio, aportó claridad sobre el panorama meteorológico actual y lo que se espera para los próximos meses en materia de precipitaciones y fenómenos climáticos globales.

Según explicó, mientras que el clima requiere al menos 30 años de datos para caracterizar un estado medio, el tiempo es la «foto instantánea» del momento. Esta distinción no es menor, ya que permite entender por qué eventos puntuales de calor o frío no definen necesariamente un cambio en el clima general de una región.

Consultada sobre las temperaturas atípicas para el mes de mayo, que pasaron de máximas de 30°  a mínimas cercanas a los 0° en cuestión de horas, Dickie ofreció una analogía particular, «siempre digo, el tiempo está como nosotros, como la sociedad, loco».

La especialista señaló que, si bien pasar de 30° a 10° de golpe es una tendencia a la que debemos acostumbrarnos, el descenso actual es necesario para normalizar la situación estacional. «Necesitamos este viento frío o esta masa de aire fría, seca que ingresa del sur para que desplace la masa húmeda que estaba en nuestra región». Según sus proyecciones, aunque el trimestre de mayo, junio y julio podría presentar temperaturas medias superiores a lo normal, esto no quita que existan contrastes fuertes y heladas.

Uno de los temas que más preocupa al sector productivo y a la población urbana es la llegada del fenómeno de “El Niño”. Ante las versiones que hablan de un «Súper Niño», María José explicó «hoy con toda la información que tenemos nosotros estamos en fase neutral», explicando que el océano aún no está sobrecalentado como para confirmar el cambio de fase.

Sin embargo, reconoció que «hay una clara tendencia que el segundo semestre del año lo transcurriríamos en fase niño». Para nuestra región, esto se traduce en un aumento de las precipitaciones, especialmente concentrado entre los meses de diciembre, enero y febrero.

Finalmente, advirtió sobre cómo el crecimiento de ciudades como Rosario, Roldán o Funes complejiza la respuesta del territorio ante los eventos meteorológicos. Las masas de aire que vienen del océano se encuentran ahora con escenarios urbanos distintos «lluvias donde había antes calles donde no teníamos pavimento, ahora tenemos todo pavimento, el agua no sabe para dónde irse».

Esta realidad exige, según María José, un trabajo de logística en desagües y cunetas que excede lo productivo y afecta directamente la dinámica urbana para evitar anegamientos ante el incremento de lluvias que se prevé para el cierre del año.

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